EL MOEBIUS DE LA SALUD Y LA ENFERMEDAD.

Dicen las malas lenguas, esas lenguas patológicas, que se empeñan en cercenar el conocimiento, que la enfermedad es el estado opuesto a la salud . Y ciertamente muchos hombres de fe médica, sanadores, terapeutas y demás, están convencidos de ello.

 

A todas luces parece que un resfriado es un esfuerzo asesino por tumbarnos en la cama 3 días, mientras moqueamos sin césar, sufrimos espantosos aumentos de temperatura, y faltamos al trabajo, con riesgo de ser despedidos, sólo porque la naturaleza tenía entre sus planes atormentar a miles de generaciones de humanos con virus asesinos.

 

Desde luego,los virus y las bacterias nos han acompañado desde siempre, seguramente,en una carrera por la supervivencia, pero desde siempre los hemos conocido, ¿será que esperan ansiosos a que literalmente bajemos nuestras defensas para arremeter contra nosotros y erradicarnos de la faz de la tierra? o ¿ hay algo más entre nosotros, algo más que guerra? Sin duda hay algo más, muchos organismos conviven en eterna simbiosis, hasta que el hilo del equilibrio biológico se rompe.

 

Esa ruptura se debe muchas veces a variantes en el medio en el cual se desarrollan, por poner un ejemplo, los hongos y las levaduras, organismos que forman parte de la flora vaginal y sin embargo en personas diabéticas , con alteraciones inmunologicas o variaciones del ph vaginal, se agrupan en supercolonias que normalmente denominamos infecciones.

 

Otro ejemplo es tambien el estado de portador, en donde el huesped puede inferir o infectar a otros sin consecuencias sobre si, como la famosa Mary tifoidea, que era el ama de llaves más temible que alguien se pudiese conseguir.

 

La forma en que se inocula un patógeno, o su tratamiento antes de inocularlo, ha hecho que desarrollemos incluso vacunas contra las enfermedades más temibles de la humanidad. Pero seguimos enfermando, eso es un hecho, algunos lo ven como un castigo que conduce finalmente a la muerte, otros lo ven como un camino que conduce a otra vida, otros más lo ven como algo ineludible con lo que paradójicamente hay que luchar.

 

Lo cierto es que enfermar seguramente tiene un sentido, un sentido que pasa por un punto de retorno a la salud, no siempre se esta enfermo y no siempre se está sano, pero se pasea por esa cinta que no tiene fin, entre un estado y otro, se transita sobre una vía que se ha transitado desde que estamos en este planeta, una vía que cada una de nuestras celulas conoce desde siempre.

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